En El Chivatillo, de apenas 291 habitantes, los conocimientos adquiridos dieron origen a una panadería, para impulsar el talento local
Acercar la capacitación para el trabajo a las comunidades más pequeñas de Jalisco, donde las oportunidades de formación y desarrollo productivo suelen ser más limitadas, constituye una de las vertientes de la estrategia del Instituto de Formación para el Trabajo de Jalisco (IDEFT), mediante programas orientados a fortalecer las habilidades de sus habitantes, promover el emprendimiento y contribuir al desarrollo de las economías locales.
Aprender un oficio representa mucho más que adquirir conocimientos: significa la posibilidad de generar ingresos, iniciar una actividad comercial o construir una alternativa de sustento sin necesidad de abandonar la comunidad, explicó Salvador Cosío Gaona, titular del IDEFT.
A través de su plantel Amatitán, extendió sus acciones de formación en los municipios de Cocula y Ameca, con la entrega de 143 constancias correspondientes a cursos vinculados con actividades productivas, servicios y emprendimiento.
Uno de los resultados más significativos se registra en El Chivatillo, una pequeña comunidad del municipio de Cocula que, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, cuenta con apenas 291 habitantes. Ahí, participantes de los cursos de panadería y elaboración de postres pusieron en marcha una panadería, convirtiendo los conocimientos adquiridos en una iniciativa productiva que abre oportunidades de ingreso y contribuye a fortalecer la economía local.
